¡Vote!

¡Vote!
Pablo McKinney
Opinión

Santo Domingo – La conducta que exhibe una parte de la ciudadanía de nuestras principales ciudades, además de irresponsable, es temeraria, suicida y, lo peor, tiene vocación homicida.

Un irresponsable aspirante a Homo Sa­piens puede contagiarse, (que no es cosa importante, pues quien por su gusto pa­dece que le sepan a gloria sus penas), pe­ro el problema radica en que el contagia­do que ya no quiere estar vivo, irá a un hospital a ocupar la cama de un ciudada­no responsable que sí quiere vivir. Y si in­fecta a su familia, iniciará una cadena de contagios que podría terminar provocan­do la muerte de inocentes.

Estamos en medio de un festival de irresponsabilidades que incluye a ciuda­danos, a una partidocracia que en el Con­greso se ha comportado de manera im­presentable, y a un Estado y su gobierno que por razones electorales no se ha atre­vido a ser -con la ley en la mano- lo sufi­cientemente drástico y represivo. Joder, que no son unas elecciones sino la vida de once millones de dominicanos lo que está en juego. Votaremos el domingo, ¡y que Dios meta su mato!, pues ante tan­ta irresponbilidad, puede llegar el mo­mento donde el 16 de agosto, en vez de iniciar un gobierno en el Congreso, ter­minemos con un pedazo del país en el ce­menterio.

Mientras, y finalizada la campaña, po­co le queda por hacer a los partidos, sal­vo afinar sus equipos de logística y acom­pañamiento que, en unas elecciones tan competidas como estas podrían ser y ha­cer la diferencia. Hablo de movilizar a los suyos y convencer a los indecisos, y que sus delegados en las mesas electorales es­tén más chivos que una guinea tuerta, y más desconfiados que un liceísta en el es­tadio Cibao enfrentando a las Águilas. Y es que la capacidad de movilización pue­de ser determinante, pues se trata de lle­var a votar o motivar a hacerlo a quien no está en eso, y todo en medio de la pande­mia. El Mensaje final de estas palabras se resume en una: Vote. Por Coride o por Karím, por Quirino, por César o por Ra­mfito, pero vote. Y si no lo hace, luego no se queje, ni venga vencido a citar una vez más al bíblico machista leninista de Jere­mías.

Vote. Que es la ausencia de su voto lo que puede convertir a un ciudadano de­lincuente en un honorable legislador de la República.

Redacción

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